“¡Es imposible que nos clasifiquen solo de tres maneras!”, exclamó Justino, el joven VP de Tecnología, mientras se dejaba caer sobre la silla, con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
El Viejo Consultor lo escuchaba con paciencia, esbozó una leve sonrisa. Había oído esa frase cientos de veces, siempre dicha por ejecutivos brillantes, inquietos, pero aún no formados del todo. Entonces, entrelazó las manos y le dijo con voz pausada:
– En toda organización, sin importar el tamaño o industria, las personas y ejecutivos se dividen en tres tipos. Solo tres. Justino levantó la mirada, incrédulo pero curioso
– A, B y C.
Tipo B: son los que hacen su trabajo, lo hacen bien, cumplen con lo que se espera… pero nada más
Tipo C: necesitan instrucciones para todo. Funcionan solo si alguien les dice exactamente qué hacer y cómo. No mueven un dedo sin dirección.
Y los Tipo A… Aquí hizo una pausa, como si invocara algo sagrado— son proactivos, toman la iniciativa, lideran sin necesidad de un título. No hacen las cosas porque se les ordena. Lo hacen por convicción, porque están comprometidos con un propósito mayor
Justino enderezó su postura. La incomodidad inicial dio paso a un interés genuino
– ¿Y cómo puedo convertirme en un Ejecutivo Tipo A?
Los ojos del Viejo brillaron como si acabara de recibir la pregunta que llevaba décadas esperando
– No es complicado, pero sí exige disciplina. Te voy a dar tres recomendaciones que parecen simples, pero te garantizo que muy pocos las siguen al pie de la letra:
Primero: Lee.
Lee mucho. Date el tiempo para absorber ideas nuevas. No solo de tecnología. También libros, blogs, newsletters. No lo hagas por obligación, hazlo como un ritual de crecimiento diario
Segundo: Elige tus carriles de aprendizaje
Un ejecutivo de tu nivel debe tener tres carriles principales y dos de apoyo:
Carriles principales: Ventas, Finanzas, Gestión de personas
Carriles de apoyo: Operaciones y Gestión de riesgos
Aprende de ellos. Domínalos. Porque lo que te hará valioso no es lo que sabes de tecnología, sino lo que sabes del negocio
Tercero: Vive y aprende para el negocio, no para la tecnología
Amplía tu visión más allá del stack técnico. Estudia cómo otras industrias enfrentan sus retos. Aprende desde la mirada del cliente, del CFO, del vendedor de campo. Ahí es donde se gana el verdadero respeto.
Y mientras Justino, inspirado, tomaba frenéticamente notas en su celular, el Viejo Consultor levantó la mano y lo detuvo con delicadeza
Sacó de su portafolio una libreta negra con bordes plateados, junto con un lapicero grabado con el logo de un monte blanco. Se lo entregó como si se tratara de un objeto de poder
– Anota de puño y letra -le dijo-. No solo retendrás mejor la información, también entrenarás la mente. Es parte del proceso psicomotriz del aprendizaje profundo
Justino la tomó con respeto
—Recuerda esto, muchacho:
“Enamórate del proceso, no de los resultados.”
Ahí es donde se forjan los verdaderos ejecutivos tipo A.