Me contactaron de una empresa para ayudarles con su transformación digital, son de un pueblo cerca de Guadalajara, Jalisco, personas bien intencionadas.
Fiel a mi proceso, inicié con preguntas, necesitaba conocer un punto de partida, antes de intentar ayudarles.
Luego de algunas preguntas incómodas, descubrimos una gran verdad: ¡El modelo de negocio es muy bueno, pero les urge una gestión empresarial antes que tecnología!
Durante dos días, platicamos de esas cosas que he aprendido en el camino, desde la silla del CEO y de socio, los pilares de las empresas, objetivos SMART, como juegan los OKR, un par de herramientas financieras, la alineación total, la historia que te cuentas, la cultura, la operación y algunas ideas de métricas que importan, entre muchas otras cosas.
Ofrecí, casi al final de mi viaje, una disculpa a mis interlocutores, como dije personas bien intencionadas, mi quehacer y servicio tiene que ver con temas de TECNOLOGÍA y nada más, de temas de crecimiento y gestión de organizaciones solo me gusta mucho, pero no tengo formación en ello, es una irresponsabilidad.
– ¿Imagínate si supiera? – dijo uno de los socios y todos reímos (yo un poco avergonzado)
El mismo socio se levantó, me miró de hito en hito (sentí un escalofrío, por meterme donde no debía) luego suavizó su mirada y sonrió.
– ¡Nos abrumas Héctor! – con un acento particular – Es muy valioso todo, pero es demasiado – ¿Me puedes dar una sola cosa para EJECUTAR?
Durante la mayor parte de los dos días, insistí con vehemencia que el juego se llama EJECUTAR
¿Me puedes dar una sola cosa para ejecutar?
“El negocio es primero”