La historia de las fresas con crema y una poderosa lección de vida

Ocurrió durante una conferencia, les compartí tres historias: Las fresas con crema, el libro que cambio mi vida y el dolor incesante de cabeza, el evento era “La Transformación Digital en servicios financieros”

Recuerdo que el público entretenido con mis historias, pero decepcionado porque no encontraban la relación entre “Fresas con crema y Transformación Digital”, se empezaban a desesperar.

– ¿Te gustaría unas fresas con crema, amor? – mi adorable esposa me preguntó una noche al terminar de laborar

– Claro mi vida

– Ve, por una crema a la tienda, por favor

Me dirigí a la puerta, pero antes de salir me detuvo para decirme

– Revisa la fecha de caducidad, es bien importante

Al adquirir el producto, en efecto (caso real) estaba vencida, el tendero solo dijo

– Elige otra

Y así regresé a casa …

“𝗙𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝘂𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱”

Al terminar las tres historias, se ligan una con otra, pero la más potente, que incluso luego de años de contarla, varias personas siguen con esa pregunta:

¿Cual es tu fecha de caducidad?

Es la pregunta que hice a la audiencia: ¿Cuál es la fecha de caducidad de su negocio?

Da igual si apenas nacieron, o tienen treinta años en el mercado, debemos saber y conocer la fecha de caducidad, para actuar en consecuencia

¿Qué tengo que hacer para alargar mi fecha de caducidad? ¿O para renovarla?

Hoy día, en tecnología quién no se sume a la Inteligencia Artificial, pronto estará listo para ser un zombie (Esa es otra charla de el cuadrante de las organizaciones, que también ha causado un impacto profundo)

¿Sabes cuál es tu fecha de caducidad?

Si sigues haciendo las cosas como hasta ahora, sin duda tienes una fecha de caducidad cercana, el mundo está cambiando y las herramientas suman día a día, el reto es “De la moda, lo que te acomoda”

Yo tengo clara mi fecha de caducidad profesional, por si te lo preguntas, y desde hace semanas atrás, estoy trabajando para adelantarla un par de años más.