Un gran fondo negro, con una frase en letras blancas, se leía:
¡El efectivo es el rey!
El conferencista que no era otro que nuestro amigo El Viejo Consultor, estaba en una universidad privada de prestigio, hablando sobre el ecosistema financiero.
Una joven se levantó sin pedir permiso (le resultó reconfortante al ponente), tomando la palabra
-¡No estoy de acuerdo!
– Quizá es su juventud, señorita
– No señor y, le daré un termómetro para que mida su afirmación
Un silencio total en el auditorio, las miradas sobre la atrevida interlocutora.
– Si me permite, señorita, antes que me de su explicación, ¿Puede evaluar si el entorno de este <termómetro> es de uso general?
– ¿vox populi?
– Un poco sí, la población más representativa
Sin notarlo, bueno en ese momento no lo sabía El Viejo Consultor, se estaba hundiendo más y más, pero no adelantemos nada, te cuento lo que pasó como pasó.
La semana pasada, acompañé a mis padres a un mercado de muebles artesanales, los costos y en general las personas que adquieren mercancía en ese lugar, son clase media, son muebles bonitos y elegantes a precios muy accesibles.
La joven hizo pausa, como para establecer el contexto, luego siguió:
Mis padres compraron con tarjeta un par de sillas, ya casi para retirarnos, vieron unos adornos de dos piezas enormes de ajedrez, les gustó mucho, pero el artesano dijo tajante:
¡No aceptamos tarjeta!
Ya no traían efectivo, el artesano sonrío y añadió: ¡Pero aceptamos transferencias!
Les pedí a mis padres seguir observando otro tiempo más, solo para darme cuenta que en toda la oferta del lugar, tenían la misma oferta: No aceptamos tarjetas, pero si transferencias.
En un lugar, se desarrollaba una compra -venta, el cliente tenía efectivo, pero el artesano lo quería recibir, en transferencia mejor, insistió, es por seguridad, confirmó.
¡Ahí tiene su termómetro, señor!
Y otro joven se sumó, afirmó que en un tianguis popular, decían la misma frase: Tarjetas no, pero si transferencias.
El Viejo Consultor, reconoció su error y agradeció que la juventud le diera lecciones valiosas, y dio las gracias.
El público nunca vio la siguiente diapositiva, que decía:
“El efectivo es el rey, hasta que llega el modus operandi”