Exactos o precisos

– ¡La aplicación debería ser perfecta!, Justino, al menos ruta crítica de mayor uso de las personas

– ¿Por qué, piensas así? – respondió con un tono de voz tranquilo, no le impresioné ni un ápice, no detonaba tomar partido, tenía curiosidad genuina

Me irritó su falta de acción, ese no era mi amigo, ese no el CEO que conozco y que tanto admiro

– Porque es necesario tener calidad, la experiencia tiene un ingrediente importante de calidad

Me miro moviendo la cabeza de arriba hacia abajo, muy lento, a lo lejos una canción le hizo perder la concentración y empezó a tararearla divertido, ¡mi irritación iba en aumento!

– Justino, por favor ¿No crees que debamos esforzarnos por qué no tenga errores, es tu aplicación tu carta de presentación, tu ventana al mundo? – a punto estuve de soltar una maldición, así de irritado estaba

– Me encanta que fallemos

Mi irritación no tuvo reparo en crecer sin control alguno, feliz de tener un espacio fértil se dio rienda suelta, tuve que respirar por la nariz y exhalar por la boca, en verdad estaba molesto con Justino

Me miro de hito en hito, se puso de pie, Justino es alto y me impone, me abrazó muy cálido, como confortándome mientras seguía tarareando la canción, dijo:

– Vamos por un café, amigo, tenemos que caminar

Quizá el tono, las maneras, pero me sonó a orden velada, no dije nada solo caminé a su lado, llegamos a su cafetería favorita, nos trajeron las bebidas sin preguntarnos, nos conocen de muchas tardes que hemos platicado ahí, mi irritación se disipó casi por completo.

¿Quieres ser exacto o prefieres ser preciso? – Vanesa la esposa de Justino

La frase me la dijo apenas bebió un sorbo de su café, dijo que era de su señora esposa, me compartió lo siguiente:

El domingo pasado, se le ocurrió hacer el desayuno a mi amigo, para sorprender a su esposa Vanesa, como una muestra de cariño, resulta que el flamante CEO tiene muchas habilidades para cocinar, pero por temas de tiempo casi no lo practica, actividad que le fascina, por cierto, me consta que tiene buen sazón, he tenido la oportunidad de disfrutar sus platillos, los recomiendo sin duda, pero no desviemos el tema, el asunto es que Vanesa se levantó por el ruido y la sorpresa quedo a medias, pero aún así lo agradeció mucho, un beso amoroso fue su mejor premio para Justino.

El desayuno fue servido con una hermosa rosa roja recién cortada del jardín de la familia, bajaron el niño y la niña hijo e hija de la pareja al festín, sonrisas y buen humor durante esa mañana.

– ¿Te gustó el desayuno, amor? – preguntó Justino

Vanesa hizo su cabeza de lado, gesto que enamoraba a Justino, su cabello hasta los hombros le daban un aire de inteligencia con esa sonrisa que tanto amaba, ese era su gesto de duda, lo conocía bien

– ¿Por qué pregunto? – Cuestionó el CEO, sin que Vanesa dijera nada, solo asintió lento con la cabeza, como midiendo la respuesta y su impacto ante el esfuerzo de su esposo

Y Justino, se respondió

– Creo que le faltó algo, amor, pero no encuentro qué es

– ¿Quieres ser exacto o preciso? – cuestionó Vanesa

Justino casi se ahoga con el café de sobremesa, tuvo que limpiar el desastre, sonreía nervioso, que gran pregunta, pero sabía por experiencia que debía pensar bien su respuesta, su esposa no era simple, todo lo contrario, era una mujer sofisticada en su pensar, pero … exacto, es la respuesta

– Preciso, amor, como tú, prefiero ser preciso, a ti te da mejores resultados ser precisa que exacta

Justino volvió a su café como si cualquier cosa

– ¿Es todo amigo?

– Sí, es todo

– ¿Y que tiene que ver, no entiendo? – mi irritación volvió recargada, desde el rincón donde se fue avergonzada

– ¿Entiendes la diferencia, entre ser exactos o precisos?

– Claro – solo respondí por impulso, al tratar de dar una explicación, no encontré nada en que apoyarme, tuve que aceptar mi error – no Justino, la verdad es que no sé la diferencia

“Lo exacto tiende a buscar el resultado correcto, lo preciso apuesta con un proceso tener consistencia” – Justino

Mi irritación me avergonzó y la desterramos de inmediato, tenía que parafrasear para hacer propio ese conocimiento

– Quieres decir, que ser exactos ¿No garantiza que un día fallemos?

– EXACTO

Estallamos en una gran carcajada ambos, como buenos y viejos amigos

– Ser precisos, nos garantiza tener una aproximación común, que puede ser el buen servicio la mayoría de las veces apalancada de un proceso – y añadí – aunque lo dices mejor en tu frase amigo

Mi amigo, sin dejar de atender su humeante taza, asentí complacido ante su atolondrado amigo

– ¡Por consiguiente, no sirve que una aplicación sea perfecta!, lo que buscas es que sea consistente en el tiempo

– De nuevo, EXACTO y además PRECISO

Y volvimos a estallar en una carcajada al unísono

“Prefiero una aproximación precisa de buen servicio en el tiempo, a ser exacto en un solo tiempo” – Justino

Le miré a los ojos, mientras sonreía y con una mueca de esas que ocurren cuándo pensamos ¡Lo tengo, tarde, pero lo tengo, ya entendí!

– ¿Lo tienes?

– Por eso te gusta fallar

“Si fallas, incrementas la precisión” – Justino

– Y forma parte del proceso, que bien puedes adoptar como cultura, en cambio si vas por ser exacto, se castiga

– Es lo natural ¿o no?, Héctor

– Me temo que sí, amigo, mucho me temo que sí

En la calle un atardecer teñía la ciudad, dentro de mí, agradecía por tener un amigo como Justino, pero sentía más agradecimiento por qué me compartía su experiencia sin reparos, a pesar de mis berrinches y enojos.

¿Quieres ser exacto o preciso?, sería mi pregunta para alguna conferencia

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