El banquero analfabeto

¡Sucede que, usted no conoce el abecedario del banquero!, le gritaron casi escupiéndole el rostro, pero seguía inmutable, no lo tomó como ofensa, no por qué no lo fuera, si no por qué no la entendía.

– ¿De dónde sacaste eso Justino? – le dije sorprendido por el tono, por las palabras, era muy raro en él algo de este estilo – espera amigo ¿No te lo dijeron o sí? ¡No creo!

– No como se te ocurre, me moriría de la vergüenza amigo

– Además que es obvio que entenderías una indirecta, aunque no tengo idea que cosa es el abecedario, debe ser algo que tienes que saber ¿no?

– Exacto Héctor, aunque debo reconocer que no lo conocía, no sabía del término de hecho

– ¿Entonces Justino? ¿De dónde sacaste ese pasaje? ¿Es un libro?

A partir de este punto, es probable que creas que la ficción se mezcla con la realidad, es probable que lo consideres una buena anécdota salida de la imaginación, pero te aseguro que es real, decide tú si lo crees o no …

Se trata de un lugar solo para personas que han sido o futuros CEO, no se aceptan personas en funciones, es una de las reglas, me compartió Justino, debo confesarte amable lectora que sigues estás líneas o lector que esperas te nombre también, agradecido con ambos por su tiempo, soy el primero en plantar cara de incredulidad, no es posible que exista algo así.

– Te platico amigo, no puedo darte más detalles de este club Héctor, es exclusivo y se reúnen varios CEO de diversas industrias, no solo la financiera

– ¿Entonces por qué conocen algo como “el abecedario del banquero”? – arremetí encontrando una grieta en la historia de Justino

– Fácil Héctor – dijo enfadado – los servicios financieros son la base de todos los negocios, no se tiene que ser CEO de un banco para conocer que estás inventado el hilo negro y perdido estás …

– Tienes un buen punto – tuve que admitir – no es desde dentro lo que importa, es como se percibe del otro lado

– De hecho, tienes mucha razón amigo, es algo así:

“Saber que hacer es importante, pero la métrica real es la percepción de resultados que percibe el consumidor”- Justino

Opté por esperar toda la historia, para hacerme una idea de la veracidad de esta, no dudo ni un segundo de que mi amigo Justino me dice la verdad o la percepción que él tiene, pero por favor, es imposible al menos para mí, que exista un club de esta naturaleza, quizá se muestra mi falta de tablas en este sentido, pero sigamos con la historia y olvidemos mis propias reflexiones, que poco aportan de valor al relato.

Justino dijo que se reúnen en una casa elegante, donde hay un salón pequeño, te toman toda tu biometría para validar, si te preguntas como yo, ¿Cómo es el proceso para ser miembro del club?, te comparto la respuesta que me dio Justino

– Es un proceso que solo podrás conocer, cuándo te inviten, son las reglas, son aspectos relacionados con la ejecución – añadió para suavizar el comentario

Me siguió diciendo como si nunca hubiera interrumpido, que una vez que le validaron toda su biometría, le dieron la bienvenida saludando muy cordial, era el último en llegar, solo quedaba un asiento junto a una señora entrada en años, muy elegante y se movía con agilidad impropia para sus años, se puso nervioso al saberse tarde al evento, todos tenían cara de conocerse tiempo atrás, unas treinta personas acaparaban las luces del lugar, algunos jóvenes entre hombres y mujeres, Justino notó que en cinco sillas muy cercanas unas de otras, estaban personas mayores con canas en sus sienes, se mostraban seguros en sus maneras y su lenguaje corporal, sin duda era CEO retirados y por el respeto que le profesaban los más jóvenes, le pareció que estaba en lo correcto.

Un mayordomo hizo sonar una campana pequeña, anunciando el inicio de la reunión, cesaron los murmullos apenas se levantó un hombre bajo, fuerte y serio, miro de hito en hito a los asistentes, saludo con una leve inclinación de la cabeza, como dando el visto bueno a su sequito, al gesto que todos incluso un Justino se sumó.

– Buenas noches, sean ustedes bienvenidas damas, un lujo contar con ustedes – su mirada repasó a las mujeres presentes – bienvenidos caballeros …

Me sonaba a demasiada cortesía sacada de un relato de alguna película, no dije nada

Justino ante su pausa, repitió

– Bienvenidos caballeros … y el resto de las personas invitadas

– ¡Espera! – ataje a mi amigo – ¿De verdad dijo eso?

– Así es, demostrando que había niveles, ahí empecé a sentirme incomodo amigo, era un invitado por lo que podía entender, luego me explicaron que hay cinco niveles antes de ser miembro, que es el último eslabón

  1. Invitado o invitada: Reúnes los requisitos, pero necesitas pasar una serie de pruebas
  2. Grumete: El que está aprendiendo en un barco, durante el viaje
  3. Sombra: Ya pasaste ciertas pruebas, debes absorber todo lo que pueda de un viajero
  4. Viajero: Es un CEO recién retirado, tiene información actualizada pero saturada de viejas prácticas
  5. Miembro: Te sientas en el consejo del club y el resto es un tema reputacional no escrito

Acostumbrados a mandar y ejecutar, no hubo más preámbulos, directo a la acción aunque con cierta amabilidad, Justino dijo que comentaron que un grumete se subiría la estrado, era un CEO conocido de Justino, un joven rubio, alto, delgado, con rasgos y maneras que indicaban la abundancia y ausencia de carencias desde la cuna, arrogante en otros escenarios, ahora parecía muy disminuido, otrora muy seguro de sí mismo, estaba vacilante y Justino no podía creerlo, parecía que temblaba de miedo o nervios.

No dijeron nombre ni cargo, solo le indicaron con una mano que pasara al estrado que era una barra de madera con un pulido muy bello y acabados donde las manos expertas de un maestro artesano dejaban huella, el joven vaciló al subirse, al fin lo hizo, pero de espaldas, unos segundos tardó en volverse ¡Estaba pálido!

Tuvo mucho éxito, la sesión estuvo amable, muy bien guiada, salió casi recuperando esa seguridad que antaño le conocía Justino, en ese momento no entendía la razón del nerviosismo, parecía un ambiente ideal para aprender, el método algo rústico pero sencillo:

El proceso me ha explicado Justino, consta de tres pasos:

  • El maestro: Presentan un reto con detalles de un caso de negocios, el maestro envuelto como problema
  • El bocado: El CEO que está en el tablón de madera, tiene cerca de diez minutos para formar una estrategia, la razón de no darle tiempo es simple, me ha explicado ¡En una organización los problemas la mayoría de las veces, no avisan!, se llama el bocado por qué debe responder a la pregunta ¿Lo puedes tragar?
  • El arsenal: Se repasan las lecciones con los asistentes, se obtienen armas para el futuro

Así transcurrieron otros tantos participantes, de diversas industrias y dolores, pero todos con grandes lecciones, sin apenas notarlo transcurrieron cuatro horas, ya casi era la medianoche de viernes, para cerrar anunciaron un último participante, Justino no entendía como, asumió que antes de que él llegara se pusieron de acuerdo, para saber quién pasaría, se abrió una brecha en la multitud de personas, para dejarle paso a un hombre ya mayor, bien vestido, con imponente presencia, saludaba a todos con confianza, sin duda muchos eran amigos o se conocían bien de tiempo atrás.

Es Doménico, dijo una voz atrás de Justino, el CEO de origen italiano que estaba en un banco de capital extranjero en México, lo reconoció luego de unos segundos, así que ese personaje bajo pero fuerte era el famoso Doménico, era conocido por su inteligencia bien diferenciada, sumado a que era dueño de una personalidad fuerte que rayaba en la prepotencia, Justino me ha dicho que inventó el nombre para proteger al verdadero ya que sabía que lo pondría sin pedirle permiso, estaba en lo cierto, así que date una idea de quién es, es un CEO de origen extranjero en un banco de capital Europeo, si tienes una coincidencia o sospecha, espero que tengamos alguna coincidencia, pero sigue leyendo tendrás más pistas.

El Sr. Doménico no aprobó subirse a la tabla, la hizo a un lado con el pie derecho, como arrimando un gato que no quiere mover, sin siquiera mirarlo dijo:

– Adelante, ¿Me presentan al maestro? – era la manera de decir que ya esperaba su reto –

Apenas había pronunciado unas sílabas del maestro o problema de negocio, cuándo un hombre mayor se levantó, alto, delgado, el pelo peinado hacia atrás muy aliñado, su rostro marcado por arrugas, pero con una mirada amable, dijo, sin más ni más, haciendo valer su autoridad de miembro del club.

“Te ha llegado una carta, Sr CEO es de una persona llamada Doña Vero …”

Se volvió hacia una mujer joven que atenta estaba, le pidió de manera muy amable que, si le traía “la carta de Doña Vero”, para no poner ni quitar palabras, dijo en un tono de disculpa con la audiencia, solo los mayores asentían en las otras cuatro sillas, una voz a su lado sin que Justino preguntara, le dio la explicación.

“Las cartas son el examen más complicado, se dice que son reales de cuándo estaban en ejercicio los CEO más importantes, muchos de esos maestros o problemas no lograron a buen término, causaron muchos relevos de puesto”

¡Justino suspiró!

Mientras traían en una charola un sobre todo gastado, amarillento junto a otro blanco en extremo, el hombre que era socio y estaba examinando a Doménico dijo:

Son dos sobres, la carta original ya está muy gastada, pero si alguien quiere corroborar que es la misma información que el sobre blanco, puede comprobarlo cuándo guste, el silencio no daba lugar a las dudas, todos estaban conformes.

– ¡Procedamos!, dijo el viejo delgado de cabellos blancos

Hola CEO del banco, me llamo Verónica y soy madre de cuatro hijos … empezó a leer emocionado, la voz que antes le explicó a Justino, ahora completo muy emocionada el resto de la historia, ahora Justino se volvió para saber quién era, menuda sorpresa, era la dama mayor de cabellos blancos que antes estaba sentado junto a él, por el tono de voz imagino alguien más joven, sonrío para sí, esa carta costó un relevo de un CEO muy exitoso, solo que esa historia es conocida por muy pocos, se dice que es un invento de alguien, pero hasta hoy nadie ha logrado tragar ese bocado – sentenció, para luego añadir – si te lo preguntas, la respuesta es NO, yo tampoco.

Justino volvió a suspirar, este momento era muy bueno, lo guardo en sus recuerdos como un tesoro.

– ¿Y que decía, la carta? – pregunté intrigado sin poder esperar

– Lo siento amigo, no te lo puedo decir, pero te puedo dar unas pistas

– No, por favor, Justino, no inventes, como crees que no me puedes decir el contenido

– Bueno, hay una manera – reconoció – pero espero tarde un poco

– ¿Y cuál es, amigo?

– ¡Qué me trague ese bocado!, lo puedo pedir no tengo que esperar Héctor

No dije nada, suspiré y bajé la cabeza, Justino es un tipo muy inteligente y aprende rápido, pedirle que … espera un momento

– ¿Conoces el contenido de la carta, es así Justino? – asintió con la cabeza –

– ¿Por?

– Puedes preparar una mejor respuesta que Doménico, que por cierto no se que le pasó, luego me cuentas

– Claro, ¡no pudo tragar! – dijo como si nada – y no le culpo, estuvo muy fuerte

– ¿Cómo ocurrió?

Me dijo que cuándo terminó de dar la explicación, el viejo miembro del club le dijo muy suave

– ¿Así piensas tragar ese bocado, Sr CEO?

– ¡Es lo normal y adecuado! – respondió Doménico, con su natural arrogancia en el rostro y sus maneras –

– ¡Sucede que usted no conoce el abecedario del banquero!, le gritó casi escupiendo el rostro a Doménico, quién seguía inmutable, no lo tomó como ofensa, no por qué no lo fuera, si no por qué él no lo veía así.

Y Justino me dijo, que el miembro molesto explicó a todos los asistentes, el abecedario de un CEO de servicios financieros, algo que no va de la “A” a la “Z”, es más profundo me dijo mi amigo, es la base para “leer” a los maestros y tragar sus lecciones.

– ¿Qué prefieres amigo? – me preguntó Justino luego de un rato en silencio – ¿Qué te diga de que va el abecedario? O ¿Prefieres que te diga de que va la carta “De Doña Vero al CEO de un banco”?

Estaba a punto de responder, quiero ambas, pero conocía a mi amigo, era literal en muchas cuestiones, ante una respuesta así de superficial terminaría sin conocer ni la una ni la otra.

Suspiré y analicé un momento las opciones, si me decía el abecedario de un banquero, no sabría que lo detonó, eso era lo importante, lo que me daba más curiosidad era la carta de Doña Vero.

– La carta de Doña Vero, no tengo duda – respondí muy seguro –

– Excelente decisión amigo – me respondió – con los elementos puedes inferir de manera muy fácil el abecedario de un banquero.

Autor: Héctor Ortega

Muchas gracias por leerme

Héctor Ortega

Laboró durante 10 años para una entidad financiera, como responsable de Banca Electrónica de 6 países, en 2014 fundó Hypertech una empresa dedicada a canales digitales para el sector financiero.
Fundador de Beernnovation: Una comunidad del sector financiero con más de 500 miembros para divulgación, podcast y la revista llamada Be Innovation

Y autor de los libros: “CEO de un NeoBank ¿Ahora que hago?” y “Una serie de preguntas incómodas” disponibles en Amazon

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