Un cuento disruptivo – 1 de 2

Es un juego de roles, dijo el organizador, a cada persona le tocará representar una persona, elijan por favor un papelito para saber que personaje les corresponde. Decido formarme atendiendo las indicaciones, hay varias personas en la fila, Justino me invitó a esta dinámica, la verdad no me hace mucha gracia, se suponía que era un evento de innovación para servicios financieros.

¿Es aquí? , llegué a preguntar, pero vi a Justino ya formado, si que era ese lugar, ni hablar, tomo un papelito y al leer, descubro que me debo llamar Darío Lascuráin, me pregunto si tanta novela le afectó las ideas al equipo organizador, en fin, dice que son un joyero, ¿Un qué? Ummh me gusta la idea, soy joyero ahora, debo tener mucho dinero, interesante este juego.

Nos indican que ahora, que “sabemos” que rol jugaremos, debemos hacer equipos de tres personas para la siguiente actividad, no tuve tiempo de elegir, solo me di la media vuelta, un joven de cabello largo me invito a ser parte de su equipo, acepté sin decir nada, una mujer de mediana edad se nos une poco después, el joven se llama Mario y es CEO de una Startup y la dama Sonia ella es abogada, claro en el juego de roles, no tengo idea ni quiero preguntar a que se dedican en la vida diaria, Darío “El joyero”, les informó a mis dos acompañantes.

La siguiente actividad es una misión, se nos informa, para iniciar la relación de confianza, de una manera intuitiva nos miramos Sonia, Mario y Darío “El joyero” (es decir yo) alzando las cejas, en señal de diversión y confianza, empoderar al equipo, es la misión inicial, me pongo atento a las instrucciones, ya me interesa este juego, lo empiezo a disfrutar.

¡Tenemos que organizar una fiesta de cumpleaños, sorpresa!

Sonia es la elegida para descubrir la misión, es quién nos da la noticia, luego nos preguntamos ¿Cómo se supone que hagamos tal cosa?, mi interés inicial por la dinámica se desmorona, de nuevo la pregunta en mi cabeza ¿Qué tiene que ver con servicios financieros?, a esta hora estaría en casa con mi esposa, una mueca traiciona mis pensamientos, el organizador la ve y se me acerca de manera inmediata

– ¿Todo bien? – sonríe de oreja a oreja – soy Rodrigo, el organizador del evento

– La verdad no, Rodrigo – respondo sin reparo alguno – no entiendo que tenemos que hacer

– Es fácil, detrás de la tarjeta – le solicita a Sonia la tarjeta, quién apenada por su falta de atención a los detalles ofrece disculpas – están las instrucciones, pero no pasa nada chicos, les explico

Nos señala una mesa que está justo en la esquina opuesta donde estamos reunidos, allí encontrarán todo lo que necesitan para su fiesta sorpresa de cumpleaños, hay un cartel enorme con letras rojas que dice “Material para el reto de la fiesta sorpresa”, nos miramos en total complicidad, reímos como locos, Mario, Sonia y Darío “El joyero” (ese es mi mote oficial para la noche)

Haré un esfuerzo para tratar de describir lo que pasó a continuación, a Sonia la abogada, se le salieron los ojos, tomó una caja repleta de monedas de plata al parecer, al examinarlos a detalle, resultó que eran una imitación en realidad, se llamaban “fintechcoin” en total representaba 150 mil unidades de esta moneda, un iPhone encendido y sin protección para desbloquear, tenía una sola aplicación llamada FintechApp, el logo era similar a las monedas que Sonia jugueteaba entre sus manos.

Seguimos revisando, una llaves de un automóvil descansaban sobre la mesa, un bloque de invitaciones impresas para un cumpleaños, Mario las contó y eran en total 100 informó, asentimos, no teníamos idea si esa información sería útil, era intuición nada más, una laptop encendida y conectada a internet, tenía un video corriendo, le pusimos atención, daba más instrucciones para la actividad, Sonia se acomodó no quería pasar por el mismo descuido de los detalles, atendimos su llamado de poner atención, como si fuéramos tres niños, nos juntamos lo más cerca para oír a través del barullo de los otros equipos, que hasta ahora, no reparamos en ellos.

“Deben organizar una fiesta para 100 invitados, dentro de este centro comercial donde nos encontramos, tenemos un convenio con los comercios para el ejercicio, todos ellos tienen conocimiento de este evento y aceptan los <fintechcoin> como moneda de cambio, las llaves son de un auto que está estacionado en el sótano 3, las placas están en un sobre azul debajo de las llaves, tienen 40 minutos para organizar la fiesta, se requiere que haya música en vivo, comida para las personas invitadas, un regalo para el festejado, que es el organizador del evento Rodrigo, que ya deben conocer. Como regla para ser parte de la fiesta se solicita vestimenta formal de noche, es todo, mucha suerte equipo y ganar, no lo olviden, tienen 40 minutos a partir de …, por favor miren debajo de la puerta de acceso número 1, allí verán el cronometro, que es para todos los equipos”

Al unísono llevamos la mirada al mencionado cronometro, estaba detenido, buena noticia, tenemos algo de tiempo. Luego de unos minutos, nos anunciaron que empezaba a correr para todos los equipos el tiempo, mi mirada se encontró con la de mi amigo Justino, una sonrisa le iluminaba el rostro, estaba feliz, me hizo una seña de positivismo con su dedo pulgar, luego se perdió con su equipo.

Sonia, asumió el liderazgo de inmediato, la dejamos hacer, nos enumeró los requerimientos (así lo dijo) para la fiesta:

  • Música en vivo: Al entrar, dijo Sonia, que vio a un grupo de músicos que estaba dando un espectáculo, quizá podría Mario buscarles el joven asintió y salió disparado
  • Comida para las personas invitadas: En la planta baja del centro comercial donde estamos, le informé a la líder Sonia, vi que había varios restaurantes, solicité dinero, el cuál se me concedió para salir a buscar los bocadillos para la fiesta
  • Regalo para el festejado: ¿Puedes buscarlo, está cerca de los restaurantes? – quiso saber Sonia, me regresé y le comenté que lo podía hacer, pero me consumiría tiempo, estuvo de acuerdo y me dijo que ella se encargaría del regalo
  • Ropa formal: Además – dijo Sonia- me encargaré de la ropa formal para nosotros nada más, asumimos que los invitados saben el código de etiqueta

Así partimos, no sin antes revisar los minutos que nos restaban, la idea era que el equipo que logrará organizar todo en el menor tiempo ganaría, no me hacía mucho sentido, pero ya estaba ahí, lo disfrutaría haciendo mi mejor esfuerzo para mi equipo.

Llegué al restaurante, me atendieron muy bien, tenían claro que era parte del evento en el que participaba, hasta paquetes para cumpleaños tenían, me sentía feliz y motivado, ganaríamos sin duda, apenas llevaba unos minutos y me habían facilitado el trabajo.

– El total de la cuenta, son 4 mil “fintechcoins” – me dijo la cajera

– Claro, muchas gracias, saqué las monedas, conté la cantidad y se la entregué – la cajera no dijo nada, solo me indicó con un dedo un letrero pequeño que había en el mostrador, que por cierto no reparé en él, el cronometro es lo único que estaba en mi cabeza, leí que en el papel decía

“No aceptamos efectivo, solo tarjeta”

– No tengo tarjeta de “fintechcoin” me quejé

– Lo siento, no podemos darle la comida señor

– Pero ¿Qué puedo hacer, señorita?

– Aceptamos pagos sin contacto, a través de su App – me señaló el iPhone, que traía en la mano, que era parte de las cosas que había en la mesa de la dinámica

Abrí la FintechApp, pero no tenía ni usuario ni contraseña ¿Cómo se supone que ingrese el efectivo? – pensé –

– Puede ir a su Banco, señor – dijo la señorita, mientras me guiñaba un ojo, señalando el lugar donde salí – se llama DFintech

Volví sobre mis pasos, apenas me vieron entrar en la sala de juegos, una señorita se me acercó, con voz muy amable, quizá superior a lo normal, me preguntó

– Señor, ¿Le puedo ayudar en algo?, trabajo para DFintech

– Quiero ingresar “este efectivo” en mi cuenta, por favor – dije siguiendo el juego

– Por favor – me dijo señalando una esquina del recinto, tenía un letrero enorme, decía “Sucursal DFintech”, ¿Por qué no veía los letreros enormes antes? –

Caminé hasta la “Sucursal DFintech”, para informar de mi necesidad, había una señorita revisando algo en la computadora que tenía enfrente

– Buenas noches, por favor permítame unos minutos, señor, ya le atiendo

– Gracias – volteo a ver el cronometro, ya van 22 minutos, se consume el tiempo, me pongo un poco impaciente , no entiendo que tanto hace, pero tarda bastante, suena una notificación en el iPhone, me distrae y leo

“Aviso DFintech: Estimado cliente,para depositar fintechcoins, debe tener una cuenta con nosotros, en menos de 5 minutos puedes abrirla desde su FintechApp

– Claro – me digo en voz alta –

– Un minuto señor, le atiendo en un minuto por favor – me dice la señorita, pensando que le hablé a ella, la ignoro sin mostrar emociones

Tomo la FintechApp, ingreso mis datos como Darío Lascuráin y me pide un alias opcional, le pongo “El joyero” y sonrío para mis adentros, me pide una selfie, otros cuántos datos y termino el proceso, me llega una notificación que dice que mi cuenta está lista, tengo una tarjeta virtual asignada y puedo pagar sin contacto, que puedo depositar dinero en cualquier sucursal de DFintech

Luego de varios minutos, la señorita decide atenderme, veo el cronometro, marca 26 minutos, ya solo tengo 14 para completar mi tarea, tengo tiempo, espero …

– ¿Cómo le puedo ayudar?

– ¿Por qué se llaman DFintech? – ¿Es en serio?, me reprocho a mismo, casi de manera inmediata, no tienes tiempo y preguntas tal cosa, no lo pude evitar

Fintech Disruptiva, por supuesto, la “D” es Disruptive – me responde como si fuera algo “normal” – en inglés

– Quiero depositar estos fintechcoins,  por favor

– ¿Tiene cuenta con nosotros?

– Claro –la señorita me indica, que en la App hay un QR donde tiene los datos de mi cuenta, lo busco, lo lee y me recibe las monedas, me llega una notificación con el depósito en el iPhone

Busco el cronometro del juego, me quedan escasos 8 minutos, apenas agradezco a la señorita su atención, tropiezo con mi compañero de equipo, el joven Mario viene con varios músicos, en sus rostros la sonrisa del éxito, me pregunta

– ¿Estás bien?

– Si, Mario, tengo poco tiempo

– ¿Te puedo ayudar?

– No, casi lo tengo resuelto, gracias

Voy corriendo al restaurante, ordeno el pedido y pago sin contacto, en ese momento suena el iPhone, alguien llama, lo ignoro, pero insisten, mientras indico que deben llevar la comida a la brevedad, la cajera me dice

– Creo que debe contestar, por favor – obedezco –

– ¿Diga?

– ¡El tiempo terminó!, por favor dejen todo lo que está haciendo y regrese al salón de juegos

Hago una mueca, no logré el cometido, el único que falló fui yo, suspiro una vez más, me dirijo al salón de juegos, me topo con Sonia, tiene la cara larga también, me dice que no logro la ropa ni los regalos, no pido explicaciones, llegamos juntos, me adelanto e informo a Mario que no logramos nuestras tareas, hace una mueca en señal de decepción.

El organizador, nos reúne a todos los equipos, la mayoría está cabizbajo, que extraña sensación en el ambiente

– ¿Quién logro completar su reto? – pregunta mientras recorre micrófono en mano el salón, nos hundimos en la vergüenza, no queremos saber si alguien lo consiguió

¡Tenemos un ganador!, anuncian, aplaudimos todas las personas presentes, por el espíritu de competencia

Un mini caos se empieza a formar ¿Quién ganó? ¿Cuál sería su reto? Se escucha como murmullos primero, luego exigiendo conocer al ganador, ante la mirada de reproche de Mario, nuestro compañero que sí logro su tarea

“Todos los equipos ganaron”

Ante ese mensaje, nos embarga la incertidumbre, ¿Cómo que todos ganamos? ¿Entonces de que trata esto?

Rodrigo, el organizador del evento y la dinámica, pide calma a todos los asistentes, nos dice que estuvo viendo de cerca el desempeño de todos, ahora va a develar el secreto de la dinámica, pide que pongan redobles fuertes, la mirada de Justino me hace voltear a verle, está sonriendo muy contento, entonces mi amigo “sabe” de que va esto, hay algo más profundo, me dice mi intuición.

– Para que todas las personas tengan claro ¿Por qué ganaron? – informa Rodrigo – por favor, pido que pase el equipo número 1, que lo conforman …

Un silencio, nadie sabe que número de equipo son, nosotros tampoco

– El equipo lo conforman, Sonia, Mario y Darío “El joyero”, adelante por favor

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Esta historia continuará, en el siguiente capítulo

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