Uno de esos anuncios enormes en periférico en CDMX, llamó mi atención, era una tarde de martes, iba rumbo a casa, luego de una conferencia muy interesante de perspectivas de Banca | Fintech | NeoBank.
El anuncio era de … una empresa de servicios financieros, con un gran presupuesto de Marketing, muy atractiva, jovial, enfocada, hicieron un gran trabajo.
Luego avanzando, me encontré otro de un Banco, muy interesante, buen trabajo, enfocado, un tanto más serio, más formal, pero con buena oferta.
Luego de una Fintech extranjera, muy diferente, enfocada en un nicho, atrevida, pero buen trabajo, me gustó.
Seguí avanzando, me sentí invadido de anuncios, justo unos cuántos minutos antes de llegar a casa, mi mente traviesa le surgió una pregunta.
Sonreí para mis adentros, mi esposa me recibió con un gran beso (ah como amo a esa mujer maravillosa, esa es otra historia), y me dijo
– ¡Te divertiste! ¿Verdad?, esa sonrisa traviesa solo viene cuándo te ha ido muy bien, mi amor
Le conté de la conferencia, pero le dije que la pregunta que tenía en mi mente, era lo que hacia que tuviera la sonrisa.
¿Y cuál es? preguntó
Antes de responder le dije, se gastan millones de USD, se dedican trimestre tras trimestre a buscarlo, quizá no es claro para todos, pero es lo único que importa
Ella me conoce, no se impacienta, sabe que le doy vueltas a las cosas
Y la pregunta es – y luego dije –
¿Me recomendarías? 🙃
De todos los espectaculares que vi, que dicho sea de paso, tengo todas las tarjetas y todas las apps, la respuesta es la misma
NO, no los recomendaría
– ¿Y como sí? – me preguntó
Mi vida, vamos a cenar y platicamos – le respondí y le di un beso –